Durante julio de 2026, el dólar llegó en Colombia a niveles cercanos a los $3.200, después de haber comenzado el año alrededor de los $3.750. La caída ha sido suficientemente rápida para despertar una pregunta inevitable: ¿está barato el dólar o simplemente está atravesando una nueva etapa de su ciclo?

La respuesta exige entender que la tasa de cambio no depende de una sola noticia. Es el resultado de fuerzas internacionales y locales que interactúan todos los días.
En el frente externo, el dólar se debilitó frente a distintas monedas durante julio después de que algunos datos de inflación en Estados Unidos fueran menores de lo esperado.
Esto fortaleció la expectativa de que la Reserva Federal podría mantener una política monetaria menos restrictiva. En su reunión de junio, la Fed mantuvo su tasa entre 3,5 % y 3,75 %, mientras los mercados seguían evaluando la trayectoria futura de los intereses.
En Colombia, el Banco de la República elevó su tasa de política monetaria al 12 % a partir del 1 de julio. Una diferencia amplia entre las tasas colombianas y estadounidenses puede atraer capitales que buscan mayores rendimientos en pesos, estrategia conocida como carry trade. Esa entrada de recursos aumenta la demanda por pesos y puede contribuir a su apreciación.
También han influido las expectativas frente al nuevo gobierno y una mayor disposición temporal de inversionistas extranjeros hacia los activos colombianos. Sin embargo, los flujos motivados por tasas o expectativas políticas pueden revertirse rápidamente si cambian la percepción de riesgo, la inflación, las cuentas fiscales, el precio del petróleo o las decisiones de los bancos centrales.
Para un inversionista, una caída del dólar no debería convertirse automáticamente en una orden de compra. Que una moneda haya bajado no demuestra que haya tocado fondo. Tampoco significa que invertir fuera de Colombia haya dejado de ser conveniente.
Lo que sí ocurre es que se requieren menos pesos para adquirir la misma cantidad de dólares. Esto puede reducir el costo de entrada a inversiones internacionales, pero el análisis debe incluir la calidad del activo, el horizonte, la liquidez y el riesgo, no solamente la tasa de cambio del día.
El dólar bajo puede ser una oportunidad operativa. No es, por sí mismo, una estrategia. La verdadera decisión consiste en determinar qué activo comprarás con esos dólares y qué papel tendrá dentro de tu patrimonio.





